February 22, 2021

Ética en la organización: por qué es importante fomentarla, medirla y premiarla

No es de extrañar que, cada vez más, las empresas vean en el comportamiento ético el mayor riesgo para el negocio. No porque sean poco éticas en general sino porque muchos comportamientos que una empresa puede tomar como naturales pueden no serlo para otras; y, en tiempos donde la información circula de un modo tan veloz, caótico y complejo, un desliz puede tornarse en un problema serio.

Por eso, la ética en las organizaciones no solo debe tratarse de un modo serio, responsable y transparente sino que debe instalarse como una prioridad en la construcción de la cultura organizacional. A continuación vamos a ver qué es, en detalle, la ética en las organizaciones y algunas ideas generales sobre cómo gestionarla.

¿Qué es la ética en las organizaciones?

La ética en las organizaciones refiere al código que guía el comportamiento del personal con respecto a lo que está bien y lo que está mal, en relación no solo con la toma de decisiones sino también con la conducta y la cotidianidad. Para poner un ejemplo: una decisión correcta en términos de ética de las organizaciones es una que tiene en cuenta tanto el mejor interés del empleado individual como el de los afectados por esa decisión. Ese ejemplo que aplica en el individuo también se puede trasladar al colectivo: un equipo de la empresa e, incluso, la empresa entera debe considerar ese equilibrio para tomar decisiones éticas.

Como todo en una organización, la ética es materia de gestión. Una empresa es responsable de gestionar sus propios códigos éticos y convertirlos en cultura compartida. En otras palabras, la ética en la organización tiene que ver con el enfoque para gestionar los riesgos que rodean a la conducta en los negocios; incluyendo desde el fraude y el soborno hasta las responsabilidades fiduciarias y las relaciones interpersonales.

¿Por qué es importante fomentar la ética en una organización?

Los motivos por los cuales la ética en las organizaciones es importante pueden ser innumerables, en tanto los analicemos desde una óptica filosófica y moral. Yendo a los beneficios concretos para la organización, podemos sintetizarlos en dos: estimula a los empleados hacia el crecimiento y mejora la reputación organizacional.

Respecto al primer punto, numerosos estudios demuestran que una organización en la que los empleados perciben que se actúa de manera ética puede obtener beneficios positivos y mejores resultados comerciales. La percepción del comportamiento ético puede aumentar el desempeño de los empleados, la satisfacción laboral, el compromiso organizacional, la confianza y los comportamientos de ciudadanía organizacional (altruismo, virtud cívica, cortesía, etc).

Asimismo, respecto al segundo punto, en tanto todas las partes interesadas de una organización (tanto empleados como clientes y proveedores) entran en una relación con la misma, se espera que ésta actúe éticamente, defendiendo y promoviendo siempre el mejor interés de todos. En ese sentido, la decisión de actuar de manera poco ética puede tensar la relación entre la empresa y sus partes interesadas, dañando la reputación de la misma. Y, en tiempos donde las redes sociales dominan el entorno comunicacional, un simple video compartido en LinkedIn o por WhatsApp puede desatar una crisis reputacional y organizacional de magnitudes insospechadas.

¿Por qué es importante medir y premiar la ética en la organización?

Las medidas (de comportamientos, de rendimientos, etc) funcionan por varias razones. En primer lugar, centran la atención en lo que se está midiendo, haciendo que esas dimensiones del trabajo sean más destacadas y focales. En segundo lugar, señalan las prioridades de la empresa ya que, si bien las mismas tienen muchos objetivos distintos, no miden todo lo que dicen valorar. En ese sentido, los empleados tienen en cuenta aquello que se mide como una señal de lo que realmente le importa a la empresa. Por último, una vez recopiladas, las medidas pueden utilizarse en evaluaciones de desempeño para establecer compensaciones, por lo que terminan teniendo consecuencias reales para la carrera de las personas.

Por eso, tomar al comportamiento ético como algo mensurable ordena las prioridades de la empresa, fomentándolo entre el personal. Asimismo, para que la ética logre internalizarse de un modo más profundo en la cultura de la organización es recomendable que de esa medición surja una compensación clara y beneficiosa para los individuos que hacen a la empresa.

Trabajar en la ética de las organizaciones, así, es fundamental para aumentar el compromiso y el entusiasmo de los equipos tanto como para gestionar la reputación de la empresa. Y, definitivamente, es a través de la medición, la evaluación del desempeño ético y la recompensa acorde a los resultados en esta materia que la misma podrá traer todos estos beneficios a una organización.

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