February 2, 2021

Cómo implementar Agile en 3 pasos

En la nota anterior explicamos qué era Agile y qué era la transformación digital. Vimos que esta última se trata de un proceso que busca cambiar la cultura de una organización para aprovechar las tecnologías emergentes y, así, ser lo más eficiente posible y lograr el mejor tiempo de respuesta ante los requerimientos del negocio. Al mismo tiempo, Agile es un conjunto de metodologías que nos permiten llevar a cabo el proceso de transformación digital exitosamente.

En este sentido, partiendo del punto de que Agile es cultura y no tecnología, explicamos que todo framework –metodología puntual– del conjunto que integra Agile, supone siempre las siguientes cuatro prioridades:

  • Los individuos y las interacciones sobre los procesos y las herramientas.
  • El software que funciona sobre la documentación exhaustiva.
  • La colaboración con el cliente sobre la negociación de contratos.
  • La respuesta al cambio sobre el anclaje y seguimiento de un plan.

¿Y cómo empiezo a implementar Agile?

Como decíamos anteriormente, implementar Agile no es difícil, cualquier empresa puede hacerlo, pero sí requiere rigurosidad y compromiso. Todo cambio cultural debe ser llevado a cabo por la organización entera, de lo contrario no servirá de mucho.

En primer lugar, en PMA sugerimos realizar primero un assessment de la situación. Es necesario reconocer y comprender dónde está parada la organización en lo que respecta a los vínculos y las interacciones entre las personas que la conforman. Con un mapa general de la organización, es necesario, en primer lugar, definir qué actores pueden convertirse en los “catalizadores del cambio”: quiénes serán aquellas personas que estarán encima del proceso para que el mismo no se empantane, avance y logre sus objetivos. Junto con ello, definir qué áreas serán las referentes en el proceso, encargadas de comunicar los avances, también es fundamental.

Elegir un proyecto piloto también es importante para poder medir, luego, los resultados de un modo fehaciente y anclado a un caso concreto. En ese sentido, analizar los proyectos candidatos y evaluar la permeabilidad al cambio de los mismos es importante para que tal decisión sea lo más racional y consensuada posible.

En todas estas decisiones, contar en el apoyo de personas que conozcan las metodologías ágiles es importante para que la organización se sienta más cómoda y segura. Pueden ser Scrum masters (expertos en el framework Scrum), empleados con experiencia en Agile, consultoras especializadas, etcétera.

Segundo paso: capacitar e investigar

Definidos el proyecto, los catalizadores del cambio y las áreas referentes, es hora de poner manos a la obra. Nivelar los conocimientos sobre la metodología, y también sobre el proyecto, es esencial para lograr que el proceso comience con un alto grado de transparencia y confianza, fundamentales en las metodologías ágiles.

Detectar cuál es el problema detrás del proyecto, es decir, cuál es la necesidad que se buscará resolver, es importante para investigar qué soluciones fueron ya diseñadas en el mercado. Esto parece obvio pero no lo es: muchas veces las organizaciones, por cuestiones de orgullo, o de una idea antigua de lo que es la competencia, quieren siempre hacer su propio desarrollo para atacar un problema o una necesidad que comparten con otras empresas del mismo rubro. Eso es completamente anti-eficiente y anti-ágil: si ya existen soluciones al mismo problema que pueden ser adaptadas a la organización, ¿por qué no utilizarlas? Como dice Woody Allen en una de sus mejores películas: whatever works.

Tercer paso: plan estratégico y operativo

Definido el assessment, y habiendo investigado las distintas experiencias ya existentes en el mercado, la organización debe plasmar el proyecto en una estrategia concreta, que pueda ser contada al resto del equipo. Bajar a detalle los pasos a seguir, definir responsables y establecer prioridades e inversión son las acciones a tomar para dar curso a la implementación de Agile.

Pero lo más importante, sin dudas, es establecer los indicadores con los que se evaluarán los resultados y prever cómo se llevará a cabo el seguimiento del proyecto. Es ahí, en el seguimiento, donde la idea de la transformación digital, y la implementación de Agile, pasa del mundo de la utopía a lo concreto. Si no hay un seguimiento ordenador y clarificador, todo habrá quedado en un discurso bonito e ideal pero que nunca pudo ser concretado.

Conclusiones finales

En resumen, podemos cerrar estos dos capítulos sobre metodologías ágiles y transformación digital con las siguientes afirmaciones:

  • Tanto las organizaciones “digitales” como las tradicionales pueden utilizar las nuevas herramientas y metodologías. La diferencia está en desde dónde arrancan y para qué abordan el proceso de cambio.
  • El proyecto de transformación digital no es del área de sistemas y tecnología, es de la organización entera.
  • Esto no es solo un cambio de metodología. Es un cambio cultural que modifica la concepción general de una organización para encarar el negocio y sus próximos desafíos. Es un cambio de paradigma.

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