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August 4, 2021

¿Cuál es el costo de organizar los Juegos Olímpicos?

Estos atípicos Juegos Olímpicos, celebrados un año después de lo previsto con una pandemia que aún persiste –la cual impacta no solo en la cantidad de público, que es lo que todos vemos, sino también en el detrás de escena de cada disciplina–, nos hicieron pensar en algo que muy pocas veces pensamos: ¿cuál es el costo de organizarlos? ¿Qué tanto se gana y qué tanto se pierde al ser sede de los Juegos Olímpicos? Estuvimos investigando al respecto y hay algunas cosas interesantes para comentar.

El impacto económico de organizar los Juegos Olímpicos tiende a ser menos positivo de lo previsto. Incluso antes de la organización concreta del evento, hay un enorme costo de licitación: las ciudades suelen gastar entre 50 y 100 millones de dólares en honorarios de consultores, organizadores de eventos y viajes relacionados con las tareas de alojamiento solamente en el proceso de licitación. 

Una vez que se elige una ciudad como sede, tiene casi una década para prepararse para la afluencia de atletas y turistas. Los Juegos Olímpicos atraen a cientos de miles de turistas extranjeros para ver a más de diez mil atletas competir en unos trescientos eventos. En ese sentido, la necesidad más inmediata es la creación o mejora de instalaciones deportivas altamente especializadas, la Villa Olímpica y un lugar lo suficientemente grande para albergar las ceremonias de apertura y clausura. También suele existir la necesidad de mejorar la infraestructura a un nivel más general, especialmente en lo que refiere a vivienda y transporte. El COI (Comité Olímpico Internacional) exige que las ciudades que albergan los Juegos tengan un mínimo de 40.000 habitaciones de hotel disponibles; en el caso de Río 2016, eso requirió la construcción de 15.000 nuevas habitaciones de hotel. Por todo eso, también resulta necesario mejorar o construir carreteras, líneas de tren y aeropuertos.

En total, estos costos de infraestructura oscilan entre 5000 millones y 50.000 millones de dólares. Muchos países justifican tales gastos con la esperanza de que sobrevivan a los Juegos Olímpicos. Pero ahí es donde la balanza muchas veces no termina de tirar para el lado más favorable; más aún en el caso de los Juegos de Tokio.

Los Juegos Olímpicos más caros de la historia

Según funcionarios del COI, el presupuesto para los Juegos Olímpicos es de 15.400 millones de dólares, pero los auditores del gobierno japonés comunicaron que el gasto total supera los 20.000 millones, casi tres veces el pronóstico original de alrededor de 7400 millones de la licitación original. Eso coloca a los Juegos Olímpicos de Tokio más de 11.000l millones sobre el costo total de los Juegos Olímpicos de Londres, los siguientes más costosos de la historia.

Los Juegos Olímpicos son uno de los megaeventos más caros que puede organizar cualquier país, según un estudio sobre los costos de los Juegos Olímpicos. En el caso de los Juegos de Tokio, posponer el evento a este año casi 3000 millones de dólares a su costo final, según el comité organizador. Asimismo, por poner solo un ejemplo, los gastos de construcción para el nuevo estadio nacional solamente –que está prácticamente cerrado al público– totalizaron 1400 millones dólares, más que el costo de organizar todos los Juegos Olímpicos de 1984 en Los Ángeles, aun contabilizando la inflación. En lo que respecta a la industria hotelera de Tokio, por poner otro ejemplo, se estima que puede perder más de 2000 millones por la pérdida de entradas, la reducción de los ingresos por publicidad, la prohibición al ingreso de visitantes extranjeros y la eliminación de espectadores con entrada en la mayoría de los eventos.

Datos concretos

El estudio mencionado antes muestra que los sobrecostos de los Juegos están sujetos a una incertidumbre y aleatoriedad extremas. El caso de los Juegos Olímpicos de Tokio es un ejemplo clarísimo de esto. La organización de los Juegos deja a las naciones y las ciudades que lo hacen en circunstancias difíciles porque la planificación y el presupuesto conllevan un riesgo extremo de sobrecostos considerables. Los autores del estudio sugieren que los posibles oferentes para organizar los Juegos Olímpicos deberían hacerse las siguientes preguntas:

  1. “¿Podemos permitirnos y aceptar una posibilidad del 20% de que se triplique (o más) el costo en términos reales del gasto que implican los Juegos Olímpicos?” 
  1. "¿Podemos permitirnos y aceptar un sobrecosto esperado en el rango de 170 a 750% en términos reales sobre el gasto para los Juegos Olímpicos, con un riesgo sustancial de sobrepasar aún más este rango?”

Además, sugieren formas de mejorar la gestión y mitigar el riesgo basándose en la identificación de seis factores detrás de los sobrecostos en los Juegos Olímpicos:

  1. Irreversibilidad: a diferencia de la mayoría de otros proyectos de inversión, es difícil abandonar los Juegos incluso si fuera una decisión racional.
  2. Calendarización fija: no es posible reducir costos alargando el tiempo del proyecto.
  3. Poco margen de maniobra: el tamaño, la estructura y la calidad del proyecto suelen definirse por los requisitos de los deportes, lo que deja poco o ningún margen para cambios que reduzcan los costos.
  4. Horizontes de planificación prolongados: la planificación a tal largo plazo aumenta el riesgo de impacto negativo de eventos aleatorios o inesperados.
  5. “Síndrome del cheque en blanco”: el COI no tiene ningún incentivo para reducir los costos porque el anfitrión está legalmente obligado a cubrir los sobrecostos.
  6. “Síndrome del eterno principiante”: a medida que cambia el anfitrión para cada Juegos Olímpicos, a menudo no tienen experiencia en la gestión de proyectos de este tamaño y complejidad.

Soluciones de fondo

Es evidente que la dinámica actual de la organización de los Juegos Olímpicos no es eficiente. Lo que más se debate al respecto es lo que ya sucedió este año para la Eurocopa (otro megaevento deportivo), que es evitar que una única ciudad, o incluso un único país, sea sede, dándole a una región el carácter de organizador. Así, podríamos imaginar futuros Juegos Olímpicos en, por ejemplo, el Mercosur; los costos y los riesgos se minimizan al dividirse las sedes. Esto, al mismo tiempo, traería nuevos problemas, lógicamente; sin ir más lejos, pensar en una logística de movilización de atletas y turistas que implique miles de kilómetros ya es realmente complejo. 

La solución que probablemente tenga más sentido en términos económicos es simplemente establecer un sitio permanente para los Juegos Olímpicos (dada la historia de los juegos, quienes sostienen esta posible solución suelen sugerir Atenas). Esa decisión permitiría la construcción única de sedes permanentes en lugar de que los anfitriones olímpicos quieran intentar reconstruir una especie de paraíso perdido, una nueva y super moderna ciudad cada cuatro años. De ese modo, además de eliminar posibles elefantes blancos, una ubicación permanente también permitiría que la sede olímpica retenga la infraestructura humana de administradores de eventos capacitados con el conocimiento y la experiencia para mantener bajos los costos. 

Es necesario revisar profundamente la organización de los Juegos –así como de todos los megaeventos deportivos. De no ser así, y teniendo en cuenta los enormísimos y crecientes costos que implican, resulta difícil imaginarles mucho futuro.

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