January 19, 2021

Agile: un verdadero cambio cultural

En el 2020 muchas empresas escucharon por primera vez el concepto Agile. Y si no lo escucharon explícitamente, seguramente hayan oído hablar de transformación digital. No son exactamente lo mismo, pero definitivamente van de la mano.

En el año en que fuimos forzados a trabajar de modo remoto, muchísimas empresas se enfrentaron por primera vez al trabajo a distancia. Que hayan podido hacerlo gracias a la tecnología es una obviedad; lo que es importante remarcar es que este cambio, aunque haya sido encarado como algo momentáneo, produce necesariamente una transformación. Todas estas empresas aprendieron que pueden trabajar remoto. La cuestión ahora está en generar las condiciones para que, si lo quisieran, puedan hacerlo de la mejor manera.

Querer el cambio: el punto 0 de la transformación digital

Esto es la transformación digital: es el proceso de cambiar la cultura de una organización para aprovechar las tecnologías emergentes y, así, ser lo más eficiente posible y lograr el mejor tiempo de respuesta ante los requerimientos del negocio. La transformación digital de una organización tiene un triple impacto: afecta al negocio (a cómo hacemos lo que hacemos), a la tecnología (nos trae conocimientos sobre nuevas tecnologías) y a las personas (cambia paradigmas). Por eso, porque implica a estas tres partes fundamentales de toda organización, hablamos de la misma como un cambio cultural.

Agile es un conjunto de metodologías que nos permiten llevar a cabo el proceso de transformación digital exitosamente. Agile logra que una empresa se vuelva, valga la redundancia, más ágil y eficiente en un contexto donde las demandas del negocio son cada vez más cambiantes y exigentes.

Una metodología tradicional tiene un carácter predictivo (para proyectar debe visualizar el futuro, identificando claramente requisitos, plazos y demás características). En cambio, una forma ágil de trabajar (o framework) se enfoca en las personas y se basa en la adaptación, en el cambio, en aprender haciendo, inspeccionando y adaptándose. La agilidad y sus frameworks asociados (siendo Scrum el más conocido, entre otros) se asocian con un modelo de procesos, pero constituyen un cambio de cultura ya que transforman a las personas, al negocio y, lógicamente, al uso de la tecnología.

En todo framework Agile, se parte siempre de tres valores esenciales: la confianza, la colaboración y el respeto mutuo. Partiendo de esa base, las metodologías ágiles siempre ponen el foco en la transparencia y la claridad en los procesos, entendiendo que hay un objetivo común que es mayor que el individual. Por eso, en oposición a metodologías tradicionales, Agile prioriza siempre:

  • Los individuos y las interacciones sobre los procesos y las herramientas.
  • El software que funciona sobre la documentación exhaustiva.
  • La colaboración con el cliente sobre la negociación de contratos.
  • La respuesta al cambio sobre el anclaje y seguimiento de un plan.

La cultura por encima de la tecnología

Una empresa puede realizar un proceso exitoso de transformación digital sin cambiar ni una sola herramienta tecnológica de las que usa diariamente. La afirmación es utópica y poco probable, sí, pero es posible porque implementar Agile no es usar X o Y herramienta: es cambiar la forma en que pensamos y entendemos los vínculos entre las personas y el negocio con la tecnología. Por eso, tanto Agile como la transformación digital, en general, no se basa en “empezar a usar Zoom” o “organizarnos en Slack”; estas son solo herramientas, plataformas, que ayudan en el proceso de cambio. No son el fin en sí mismo.

Una empresa puede empezar a utilizar Slack y Asana y hacer desastres. Incluso hacer que el trabajo sea más complejo que antes. Porque, de nuevo, el foco no está en la herramienta: está en las interacciones entre individuos, en la colaboración, en la respuesta al cambio, en hacer pie sobre lo que funciona. Una organización puede ser ágil usando Mail y Excel, si las entiende y utiliza estratégicamente en cada equipo y departamento.

Por eso, una organización que busca transformarse hacia la agilidad debe entender que necesita una estrategia que la aborde entera. No sirve de nada que Agile sea implementado solo por los directorios, o solo por un equipo, o por todo un equipo menos el jefe. El objetivo es implantar una nueva metodología para encarar los proyectos que impliquen el cambio de cultura, sin importar el área ni las figuras individuales de la organización.

Los pasos a seguir para implementar Agile

En la próxima nota, les contaremos los pasos a seguir que proponemos en PMA para empezar a implementar Agile e iniciar exitosamente el proceso de transformación digital. No son difíciles pero tampoco son recetas mágicas; en cualquier caso, el acompañamiento, la rigurosidad y la confianza son fundamentales para llevarla a cabo correctamente.

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